Proverbio chino


"Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa" (proverbio chino)

domingo, 25 de mayo de 2014

Bizcocho de naranja que puedes hacer en cualquier horno

Aunque ésta es la receta del mítico bizcocho de yogur, os voy a dar el truco para que os salga perfecto según las características de vuestro horno, porque claro, no todos los hornos son iguales ni tienen las mismas funciones y tamaños. 

Bizcocho de naranja que puedes hacer en cualquier horno
Bizcocho de naranja
Yo tenía un horno convencional, de esos que van debajo de los fuegos, y me salían unos bizcochos de exposición. Después cambié el horno a un pirolítico compacto, de esos que van encastrados a media altura en la cocina, y fue el desastre total porque no tenía la función de calor sólo abajo, como yo estaba acostumbrada. Hasta que volví a cogerle el pulso, tuve bastantes intentos frustrados....

Pero ahora que me vuelven a salir los bizcochos esponjosos, ya puedo compartir con vosotros mi pequeño conocimiento sobre la materia. 

Empecemos por el principio, con los ingredientes y las cantidades que todos sabemos:

  • 1 yogur (puede ser de limón, de cereales o natural)
  • 4 huevos
  • 1 sobre de levadura en polvo (yo uso la marca Royal)
  • 1 medida del yogur de aceite (yo uso de oliva, pero reconozco que le imprime un carácter fuerte y te tiene que gustar el sabor. Generalmente, en repostería se suele usar aceite de girasol  u otros aceites con poco sabor)
  • 2 medidas del yogur de azúcar
  • 3 medidas del yogur de harina
  • Ralladura abundante de cáscara de naranja (raspa la piel con cuidado, sólo la parte naranja. No ralles la parte blanca, porque amarga)
  • 1 chorrito de zumo de naranja. Nota: este ingrediente es una aportación personal, no viene en las típicas recetas del bizcocho de yogur, pero le proporciona un delicioso aroma a cítricos.

Se ponen todos los ingredientes en un bol, se bate y se vierte en un molde que previamente habremos untado con margarina/mantequilla. Yo uso un molde circular de 26 cm de diámetro con un agujero en el centro.

Hasta este punto, todo sin problemas, ya tenemos el material preparado. Pero ahora toca meterlo en el horno y aquí es donde viene la madre del cordero. Según vuestro horno, tendréis que escoger la opción más adecuada:

Opción 1 (como lo hago ahora)

Función de calor arriba y abajo (sin ventilador): Precalentamos a 150º, metemos el bizcocho y horneamos a 150º durante aprox. 45 minutos. 

Si tu horno es convencional (tamaño estándar), coloca la rejilla a media altura.
Si tu horno es compacto (más pequeño), coloca la rejilla abajo.

Opción 2 (como me enseñó mi abuela)

Función de calor sólo abajo (sin ventilador): Precalentamos a 210º, metemos el bizcocho y horneamos a 210º durante aprox. 40 minutos. Coloca la rejilla a media altura.

En cualquiera de las dos opciones, durante al horneado debería subir de un modo uniforme, pero si vemos que:

Sube más por el centro que por los lados: baja la temperatura
Sube más por los lados que por el centro: sube la temperatura

Es importante no abrir la puerta del horno, sobre todo al principio, y dejarlo trabajar tranquilamente. No obstante, si vemos que la superficie se nos quema, pero por dentro no está hecho, podemos abrir para cubrirlo rápidamente con papel de aluminio.

Finalmente, sabremos que el bizcocho está hecho cuando pinchemos con un cuchillo y nos salga limpio. 

Y así es como hago ahora los bizcochos. Os aseguro que si tiene buena pinta, su sabor es todavía mejor!

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